Una página dedicada a despertar el ser interior y tomar conciencia de uno mismo.En tu interior tienes toda la sabiduría, en este blog solo encontrarás un reflejo de ella.


jueves, 31 de octubre de 2013

10 Tips Para Un Camino Espiritual

camino_espiritualDebemos dejar atrás la visión de que el camino espiritual es solo para los monjes, monjas, sacerdotes, rabinos, ministros o personas muy devotas o religiosas. El camino espiritual es para todos nosotros.Para mí, el camino espiritual no es otra cosa que vivir la vida misma conscientemente. En otras palabras, la espiritualidad se basa en poder desprendernos un poco de nuestra subjetividad y convertirnos en los observadores de nuestra propia vida.   De esta manera, el solo hecho de que podamos leer algo como esto nos hace vivir un camino espiritual y por consiguiente se puede decir que no hay que hacer nada especialmente grandioso (como vivir en un ashram o vivir la vida de celibato) para ser espirituales; solo hay que ser. Podemos encontrar la espiritualidad en todo lo que hacemos y en todo lo que nos rodea puesto a que siempre que logremos observar lo que ocurre entraremos en contacto con lo espiritual. Mientras más espiritualmente vivimos, mas fácil se vuelve la vida pues al observar nuestra propia vida podemos ver lo que funciona y lo que no funciona, lo que nos gusta y lo que no nos gusta, el dolor y la alegría, y como resultado podemos elegir lo que queremos para vivir mejor.
 
A continuación les comparto alguna de las cosas que a lo largo de mi propio camino espiritual he encontrado son esenciales para vivir uno:
1)    Duda todo lo que te digan otras personas acerca del camino espiritual. El camino espiritual no es igual para todo el mundo por lo que se debe siempre buscar lo que funciona para uno en particular.

2)    Saca tiempo para ti. Ese tiempo debe ser sagrado y respetado por ti y los demás. SI puedes establecer una rutina mejor.

3)    Medita aunque sean 15 minutos diarios. Esto te ayudará a desarrollar la capacidad de observador pues en la meditación puedes ver como tus pensamientos entran y salen de tu mente.

4)    Busca guías espirituales invisibles. Es decir, no te afanes por conseguir un maestro espiritual de carne y hueso puesto a que siempre (por la naturaleza humana) terminas poniéndoles expectativas que la persona no puede cumplir y esto hace que te sientas defraudado/a por la persona. En cambio, los maestros y guías invisibles (personas que ya no tienen un cuerpo físico) siempre seguirán siendo divinos ante tus ojos.

5)    Descansa. En esta época moderna, esto puede ser un reto para muchos. Hay que estar consciente de cuando es necesario decir: “Basta, hasta aquí. Necesito parar.” El descanso es lo que te va a permitir mantenerte en el camino espiritual; al estar descansado/a puedes estar mas alerta y observar al igual que ejecutar tu rutina espiritual.

6)    Alimenta tu cuerpo correctamente. Tu cuerpo debe estar en completa armonía para poder emprender el camino espiritual. Haz tus comidas a tiempo, come pasudamente e ingiere los alimentos que son buenos para ti.

7)    No dejes de hacer lo que te funciona. Usualmente, nos perdemos en la rutina de la vida y dejamos de hacer aquellas cosas que nos funcionan y nos hacen sentir bien. Este para mi es el talón de Aquiles de la humanidad. O sea, no dejes de ejercitarte, meditar, orar, bailar, cantar, tocar algún instrumento, etc. si ello contribuye a tu bienestar.

8)    En algún momento de tu vida ve a un psicólogo/a. Procura que el terapeuta que elijas sea bueno y que trabaje de manera ética para que puedas abrirte con toda confianza. Es en terapia psicológica que verdaderamente puedes adentrarte en las oscuridades de tu ego y tu persona y, por ende, sanar heridas de tu pasado que encuentran afectando tu presente y futuro.

9)    No cojas nada (ni los problemas ni las cosas buenas) muy en serio. La clave de la felicidad esta en este punto.

10) Entra en contacto con la naturaleza lo más posible. Piensa que Dios mismo se encuentra en todo lo que es naturaleza; cada vez que vas a la naturaleza te recargas y entras en contacto con tu propia Divinidad.

Como dije arriba; estas son para mí las 10 cosas esenciales para vivir un camino espiritual. Pero como dice la primera, debemos dudar todo lo que nos dicen acerca del camino espiritual por lo que los invito a escribir sus propias diez y si quieren compartirlas aquí.
Veroshk

domingo, 20 de octubre de 2013

La misión a cumplir en nuestra vida

En los múltiples casos que he tratado, los pacientes, con respecto a su vocación o a la función que consideraban como propia, -y con la que mayor satisfacción obtenían-, se encontraban en la vida actual en alguna de estas doce Etapas Evolutivas:
EL APRENDIZAJE: el interés, la fuerza y el entusiasmo de la persona en esta etapa está puesto en absorber todos los conocimientos que estén a su alcance para dominar esta función que, percibe, es el motor que la impusa: la que lo hará realizarse en lo que siente profundamente que es aquello para lo que ha nacido. 
LA MAESTRIA: en esta vida nacen dominando su función, la que ya han desarrollado en una o en varias vidas anteriores. No necesitan aprenderla, sino solamente “actualizar” conocimientos, que rápidamente ejercen con precisión y alegría, reencontrándose con una actividad conocida, querida y gratificante. 
EL RELATIVISMO: nace con el don innato y una enorme facilidad para cumplir con su función. Tal es su saber, (y el orgullo que va creciendo en la apropiación de ese saber), que los límites de lo legítimo y de lo que no lo es se empiezan a borrar en el ejercicio de su función. Gradualmente empieza a tomar como legítimo todo aquello que le sea posible intentar, y va borrando cualquier valor ético y social que le pueda poner algún límite humanamente aceptable a su trabajo o a su profesión.
LA EMBRIAGUEZ DE PODER: nace con una explosiva mezcla de maestría excepcional en su función, (que le da un poder indiscutible), junto con una soberbia rayana en lo patológico, un descreimiento total con respecto al bien común y un bárbaro desprecio por los demás. Distorsiona su función cuanto le parezca útil para dominar y manipular a los demás, suponiendo que esa situación es lógica y podrá mantenerse en ella todo el tiempo que él quiera y sin sufrir consecuencias negativas.
LA CAíDA: nuevamente se manifiesta la ley de causa y efecto, y ahora recoge el resultado de sus acciones anteriores naciendo en circunstancias de severa infe-rioridad física, psíquica o social. El sufrimiento de esa vida puede ser excelentemente usado para ir descubriendo los graves daños realizados antes, y para encontrar creativamente la posibilidad de reparación de esas situaciones pendientes, usándolas para su propia evolución, y para impulsar la evolución de los que lo rodean.
EL MIEDO Y LA CULPA: nace paralizado por el temor y una oscura culpa que no sabe de donde proviene (hasta descubrir en regresiones a vidas anteriores la causa que lo atemoriza). A pesar de gozar de condiciones normales y buenas apti-tudes, se siente permanentemente inferior a los demás y bloqueado en sus auténticas posibilidades. El recuerdo inconsciente de lo ocurrido en sus vidas anteriores le da una sensación de catástrofe inminente, que le impide llevar adelante su función.
LA ACUSACIóN: proyecta en el mundo, en las personas y en las circunstancias, aquello por lo que él mismo fue acusado en vidas anteriores, y se encierra en el círcu-lo vicioso de querer cambiar los acontecimientos externos, sin atinar a descubrir las causas internas que lo mantienen detenido en una acusación estéril que no genera acciones concretas, ni en el mundo ni en su propia vida.
LA PARáLISIS CREATIVA: da tempranas muestras de la función que ya trae bien desarrollada y la realiza con éxito, hasta que en un momento un hecho determinado desencadena el recuerdo inconsciente de la caída y los dolores sufridos en vidas anteriores y se paraliza en esa función, sin descubrir el porqué ni el cómo salir de esa situación dolorosa y frustrante.
EL DEBER AMARGO: desde el principio de esta vida realiza la función que ya trae aprendida, y en la que se sigue especializando activamente, pero sin alegría. Doloro-sas circunstancias pasadas que trae al nacer como recuerdos inconscientes, le im-piden disfrutar de aquello que hoy hace, y muy bien. Hacer conscientes esas viven-cias inconscientes a través de regresiones, le permitirá recuperar el placer y la alegría de aquello para lo que se ha formado, y que profundamente desearía disfrutar.
EL AMANECER: en esta etapa la función ha pasado por todas las anteriores, y aparece, por fín, desbloqueada y libre. Pero además, con una sabiduría que no tenía en la etapa de la Maestría, o del Relativismo. El que nace en esta dichosa etapa parece ir con inalterable alegría y viento a favor en lo que hace. Porque ya ha sufrido en vidas anteriores las distorsiones a las que pudo haber sometido su función, y las amargas consecuencias le han enseñado a apreciar lo que hace en su excepcional y único valor, y a hacerlo no sólo con maestría, sino con delicadeza y respeto por todo y por todos.
EL MISTERIO DE SER UNO MISMO: el que nace en esta etapa, tiene una triple y reconcentrada atención: la que pone en realizar espléndidamente su oficio, la que pone en responder con precisión e inteligencia al mundo que lo rodea, y la que pone en buscar la respuesta a la acuciante pregunta que no deja de hacerse un instante en su vida: saber Quién es. No sólo en sus circunstancias, sino en su esencia. Cuando logra responder a esta pregunta, en general después de varias vidas de búsqueda, se encuentra, se reconoce y se comprende. Se suele llamar a este encuentro: Iluminación.
LA CONSCIENCIA AMPLIADA: la persona que nace en esta etapa da una contínua y conmocionante impresión de vivir en una espiral de la evolución más alta que la de los demás seres humanos. Parece haber desarrollado una mente, un sistema emocional y una intuición superior a la de los demás. Su inteligencia no es analítica sino sintética. Allí donde los demás ven las partes, él ve el todo. Donde los demás ven seres o grupos humanos en conflicto o países en oposición, él ve interrelaciones dinámicas cargadas de sentido, en las que se puede intervenir solamente para ayu-darles a aclarar lo que están haciendo, y para desarrollar su potencial de inteligencia integradora que pueda usarse para el crecimiento conjunto y para bien de todos. Tal como él mismo lo hace.Cada una de estas etapas impregna con su propia significación la vida del que está pasando por ella, y al mismo tiempo, puede aportar un decidido impulso para su evolución. Sobre todo si el evolucionante se da cuenta de en qué punto está, qué puede ganar en esa etapa, y cuáles son los pasos que puede empezar a dar para pasar a la etapa siguiente.Ese es el objetivo de los ejercicios personales que se despliegan en “A la luz de nuestras vidas pasadas”: ser una herramienta que ayude a la evolución consciente de cada uno de los que lo leen
Lic. Amalia Estévez

viernes, 30 de agosto de 2013

Las enseñanzas de Don Juan: el legado de Carlos Castaneda

carlos-castanedaEn el verano de 1960, Carlos Castaneda, un estudiante de antropología de la Universaidad de los Ángeles California, aprovecha sus vacaciones en México para visitar el norte del país. Casteneda encuentra un chamán llamado Don Juan y a lo largo de aproximádamente diez años de experiencias comunes, escribe sus cuatro primeros libros que tienen un éxito comercial sin precedentes y provocan importantes polémicas culturales: The teachings of Don Juan (Las enseñanzas de Don Juan), 1968; A separate reality (Una realidad aparte), 1971; Journey to Ixtlan (Viaje a ixtlán), 1972; y Tales of  power (Relatos de poder), 1974. La primera versión en español de los mismos la realiza el Fondo de Cultura Económica en México entre 1975 y 1976 e incluye un prólogo de Octavio Paz.
En el primer tomo, el joven antropólogo sale en busca de un informante y va a dar con un brujo que le propone iniciarse en el universo de la brujería, es decir, hacerse su discípulo. El antropólogo acepta sin renunciar a sus objetivos científicos. En este primer libro, al tiempo en que relata experiencias verdaderamente fantásticas, intenta analizarlas sistemáticamente desde su posición de observador exterior amurallado en la antropología. El libro causa un fuerte impacto, tanto en el campo de la antropología como en el de la psicología experimental encabezada en Harvard por Timothy Leary, misma que cobra una influencia capital entre los hippies de la época, quienes no casualmente se pretendían “indios-blancos” por oposición a sus progenitores beat, a los que se calificó de “negros-blancos”.     castaneda
El aprendiz de brujo o “guerrero”, según la terminología que usa Castaneda, debe “aprender a ver”, es decir, a ver otra realidad desbordando la limitada capacidad de la percepción cotidiana.
Para este fin entran en juego la serie de enteógenos por cuya experiencia debe pasar el guerrero iniciado: Concretamente, el peyote (Lophophora williamsi) a cuyo espíritu se alude como “Mezcalito”; la “yerba del diablo” o toloache (Datura inoxia); y el hongo llamado “Humito”(Psilocibe mexicana o alguna otra variedad de hongos psicoactivos).
De acuerdo con José Luis Jiménez-Frontín en su ensayo “El desafío de Carlos Castaneda”, entre mayor sea la resistencia al abandono de la percepción ordinaria mayor será la cantidad de enteógenos necesaria para aprender la lección:
A mayor resistencia a la aceptación de las nuevas realidades desveladas por las nuevas percepciones de la experiencia alucinada, mayor será el número de dichas experiencias, necesarias para el desmoronamiento de las antiguas ‘descripciones del mundo’ del aprendiz. Un círculo vicioso en el que, como le ocurre a Castaneda, puede irrumpir el primer enemigo: el miedo. Pero pueden ocurrir también otras cosas: la ruina física o mental del aprendiz o su encadenamiento por adicción a este tipo de experiencias. Un auténtico círculo vicioso, porque nadie que no sea un auténtico ‘guerrero’ puede osar introducirse en el mundo al otro lado del espejo y salir indemne: Mescalito mata, destruye a los intrusos y arroja a los débiles a los submundos de la locura o de la esclavitud. Pero los auténticos guerreros son, precisamente, quienes menos necesidad tendrán de la reiteración de tales experiencias y menos riesgos correrán por tanto. ¡Luego no se trataba, en último extremo, de una mística alucinógena, una mística del juego de la experiencia por la experiencia! (1)
las enseñanzas de don juan
En efecto, tal como lo confirma el propio Don Juan, dicha ingestión no constituye un fin en sí misma, sino el medio más elemental y transitorio para que el iniciado pueda experimentar la alteración de las percepciones y, de ser posible, acceder a la vivencia de “la otra realidad”. En este proceso, o “senda de sabiduría” hay cuatro enemigos que persiguen al iniciado o “guerrero”: en primer lugar el miedo, miedo a la experiencia misma de la otra realidad y a la pérdida del antiguo ego, un miedo capaz de paralizar el proceso desde sus inicios; una vez superado este enemigo, aparece el poder, un poder que es real pero que debilita al que se deja atrapar en sus redes, al que se convierte en esclavo de sus propias artes (para Don Juan el brujo que practica la magia negra no es más que un pobre, miserable “aprendiz de brujo”); superada la tentación del poder, acecha el enemigo de la clarividencia, el más peligroso espejismo, sólo superable con humildad y más clarividencia; llega por fin el último y más peligroso enemigo: la vejez, la decrepitud, el debilitamiento, la tentación del abandono, la “jubilación” en suma.
Desde la óptica pedagógica de Don Juan, el consumo de enteógenos es un medio entre otros; no obstante, desde la óptica del consumidor hippie de los sesenta se le ve como el único medio posible y, sin contexto alguno, se busca en la experiencia reiterada el sentido mismo de la existencia. Para muchas personas esto es visto como una profanación, para Jiménez-Fortín, más que profanación, se trata de una “adoración del sacramento”.
En el segundo tomo, Una realidad aparte, Castaneda empieza a perfilar su ruptura con la antropología. Abandona definitivamente su papel de observador externo y esta vez narra sus experiencias desde la pura óptica de la experiencia personal; proceso que lleva hasta sus últimas consecuencias en los siguientes volúmenes. La reacción de los antropólogos es fulminantemente negativa y para desconcierto de la mística hippie, en los dos últimos libros, Castaneda rompe con la experimentación enteogénica para adentrarse cada vez en mayores complejidades. Sus narraciones dejan cada vez más claro que se trata de un proceso sin fin en el que las plantas sagradas son sólo un primer peldaño.
don juan
Para leer a Carlos Castaneda es necesario recordar las palabras de Octavio Paz con respecto a su obra. Paz afirma que la importancia de Don Juan no reside en si éste es una persona real o un personaje de ficción, sino en que la obra de Castaneda es un logro literario, una lectura que nos remite a un conocimiento interiorizado en el inconsciente colectivo, un conocimiento que mezcla varias filosofías de autoconocimiento y disciplina personal -el camino del guerrero-. La crítica que los antropólogos hacen a Castaneda no tiene porqué ser ni siquiera planteada, en cuanto a que la intensidad de la enseñanza está fuertemente relacionada con la posibilidad de poder evocar en don Juan a una persona real, un avatar del conocimiento secreto, un brujo, que al ser estudiado por un antropólogo -reflejo de la sociedad hiperracional-, devela un método para quebrantar las limitantes de la razón e ingresar a un universo de realidades elásticas que conducen hacia una especie de iluminación: la importancia, pues, no reside en la existencia de los personajes o en la factibilidad de sus experiencias, sino en la poética síntesis de conocimiento detrás de las palabras en la obra de Castaneda.

jueves, 30 de mayo de 2013

Como vivir de acuerdo con las leyes del Universo

Son muchos los científicos, filósofos y religiosos que ya estudiaron las leyes físicas del Universo. Para vivir en armonía con este campo de posibilidades inmensurables, vale la pena conocer las tres leyes básicas de la naturaleza de la energía: la fuerza que atraviesa el universo!
La primera ley dice que todo vibra. Por lo tanto, todo es pura vibración y está en constante transformación. La ciencia moderna viene corroborando ideas alegadas y presentadas por los budistas hace mucho tiempo. El budismo dice que “mente” y “materia” son altamente interdependientes, la física quántica alega que la energía ostenta una propiedad fundamental: jamás se agota. Esto es, la energía no se extingue, se transforma en otra forma de energía.
Por vibrar en diversas velocidades, nuestros sentidos captan la apariencia de la energía de formas diversas. Cuándo más lenta fuera la vibración energética, más sólida será su apariencia.
Einstein es un ejemplo de lo que estamos hablando. La ecuación E = mc² (la energía es igual a la masa por velocidad de la luz al cuadrado) nos dice que la materia se convierte en energía a partir de un factor “c”, que es la velocidad de la luz. O sea, hay una equivalencia entre masa y energía, ellas pueden transformarse una en la otra, siendo que la densidad de la masa - más o menos sutil - está relacionada con la velocidad de desplazamiento.
Materia es energía condensada. La energía puede presentarse en diferentes estados de condensación, dependiendo de cuánto las partículas o moléculas están concentradas. Así, cuándo tenemos un estado energético en que las moléculas están muy cohesionadas, tenemos una materia más densa o cristalizada, como en nuestro cuerpo físico. Cuándo las moléculas de energía están menos cohesionadas, tenemos el cuerpo sutil. Por ejemplo, una piedra posee una vibración mucho más lenta que el perfume de una flor, que a su vez es más lento que un pensamiento!
La segunda ley afirma: porque todo vibra es necesario fluir; y por lo tanto, es necesario estar en un ligero estado de desequilibrio. Esta ley vale tanto para el agua como para nuestra vida.
La tercera ley resalta: la energía de determinada cualidad o vibración atrae otra cualidad o vibración del mismo tipo. Esto quiere decir, la energía se mueve de forma circular: todo aquello que emanamos retorna para nosotros mismos.
El conocimiento de estas tres leyes nos alerta al hecho de que cada uno de nosotros posee un acorde interior que está en constante resonancia con los otros. Para que esta resonancia sea armoniosa, es preciso que sepamos aplicar estas tres leyes en nuestra vida cotidiana.
En tanto, sabemos cuán trabajosos es mantener la vida positiva. Por ejemplo, como aplicar estas leyes cuándo estamos preocupados?
Primero, vamos a cerrar los ojos y respirar profundamente algunas veces. Ahora, con toda sinceridad, debemos responder para nosotros mismos: “Con que frecuencia he sido ganado por la energía de la preocupación”? Es importante cuestionarnos de esta forma, pues la mayoría de las veces no estamos conscientes del hábito de preocuparnos.
La preocupación es una especie de stress auto-aplicado. Su energía es densa y pesada. Convierte nuestros pensamientos fijos, paralizados, y su retorno es constante, surge como pensamientos obsesivos y más preocupaciones.
La preocupación es un peso extra del cuál precisamos aprender a liberarnos. Al aplicar la primera ley, recordaremos que nada es definitivo! Hasta la misma muerte es apenas un punto de pasaje para otro ciclo.
En tanto, no vamos a profundizar en la muerte como ejemplo, pues este no es el momento de intensificar nuestras percepciones! Al final, para aplicar la segunda ley, esto es, para hacer que la energía parada de la preocupación vuelva a fluir, todo drama debe ser evitado. Es hora de simplificar.
por Bel Cesar - belcesar@ajato.com.br Traducido Por Melissa Park

jueves, 2 de mayo de 2013

Entrevista a Ramiro Calle


¿Qué entiendes por espiritualidad?
Entiendo la espiritualidad como una actitud y un proceder. También como una aspiración y un modo de vivir. Una aspiración de perfeccionarse, lograr que la consciencia evolucione, mejorar no solo la calidad de vida exterior sino la interior. Un modo de vivir que se base en la nobleza, la compasión, la cooperación y la mutua ayuda. Una actitud inspirada en la atención consciente, el sosiego, la ecuanimidad, la lucidez. Un proceder que permita conciliar los propios intereses con los de los demás, que esté libre de ofuscación, avidez y odio, y encuentre su luz en la claridad mental, la generosidad y el amor.
Para mí la espiritualidad nada tiene que ver con las creencias, los dogmas o las religiones. Una persona puede ser muy espiritual sin pertenecer a ningún culto o sin tener ninguna creencia, y otra que se dice muy religiosa y sigue los dogmas, no tiene nada de espiritualidad. La espiritualidad es, pues, una motivación consistente en humanizarnos y respetar a todas las criaturas sintientes. Y la espiritualidad hay que llevarla al corazón mismo de la vida y con esa actitud que es la del noble arte de vivir, impregnarlo todo. La espiritualidad está en el cuerpo, la sexualidad y el instinto, las emociones y la mente. Es un espacio de consciencia y el que llamaba Buda el recto proceder y el recto sustentamiento. ¡Ay de aquel- dicen los sabios de Oriente- que por ir en su propio beneficio va sistemáticamente en detrimento del de los otros.
Siempre se habla de un cambio colectivo, pero nunca llega y cada día hay más codicia, ofuscación, odio, rivalidades. ¿Qué puede hacer una espiritualidad verdadera para cambiar el mundo?
Se ha dicho que si por cada ciudad hubiera una persona despierta, verdaderamente despierta, cambiaría la faz del mundo. Todo lo peor surge de la ofuscación, en la que entroncan la desmesurada codicia y el odio. La tragedia es vivir de espaldas a lo mejor de uno mismo, creer ilusoriamente que no morimos (el “ milagro” es siempre creer que los que mueren son los otros) y no tratar de crecer interiormente y humanizarnos. Como dice Baba Sibananda, venimos aquí unos solos días para hacernos la foto y luego nos marchamos. El único sentido, y en eso la actitud de la verdadera espiritualidad es de enorme ayuda, es cooperar con nosotros mismos y con los demás. La espiritualidad verdadera, y no las iglesias instituidas, es la que puede mejorar el mundo… Pero para ello urge cambiar la mente, porque si el reformador no reforma su mente, por ejemplo, ¿qué tipo de reforma podemos esperar de él? De los políticos prefiero ni hablar: son actores frustrados. Como dijo Jesús, ciegos dirigiendo a otros ciegos y todos al barranco. Coincido plenamente con Krishnamurti cuando dijo que los políticos no son gentes de fiar, pero no quiere decir que no haya alguna excepción al respecto.
¿Cuál es tu sentimiento y pensamiento sobre Jesús?
Para mí Jesús forma parte del linaje de los grandes liberados-vivientes,
aquellos que han sido, en palabras suyas, la sal de la tierra; los que han
superado todas las mancillas de la mente y han permitido así que aflore la compasión infinita. Por esa compasión infinita invirtieron sus vidas en llevar hasta los demás las enseñanzas, métodos y claves para la elevación de la consciencia y la conexión con el nivel de Arriba. Jesús era de Arriba.
¿A qué hay que renunciar para ser libre?
Al afán de posesión, a la necedad y ofuscación de la mente, a la idea ilusoria de que podemos controlarlo todo, al apego y el aborrecimiento, a los viejos patrones y esquemas y filtros socioculturales. Morir para renacer. A cada momento, a cada instante, sin acarrear la mente vieja saturada de heridas, rencor, miedo, afán de venganza. Desidentificarse del ego para ser uno mismo; desalienarse, recuperar el hogar interior.
¿Por qué hay tanta avidez y codicia en el mundo?
La codicia es el resultado del ego irrefrenablemente voraz, que solo quiere acumular y retener, que está en el tener y nunca en el ser. Es la mente calculadora y rentabilizadora, que no tiene fin, que es como un rapaz estómago sin fondo. Es el mayor mal de esta sociedad, la que crea todo tipo de desigualdades, explotaciones, denigraciones, manipulacio-nes, horror. La codicia no tiene fin y un sabio hindú la llamó el “círculo vicioso del noventa y nueve”. Cuando uno tiene de algo noventa y nueve, la mente dice “voy a redondear hasta cien” y cuando tiene ciento noventa y nueve, “voy a redondear hasta doscientos” y así sucesivamente. El signo del kali-yuga, la época más negra, es la codicia. Invade todos los estamentos, instituciones, y demás, como una marea negra y pestilente.
¿Dónde está la sabiduría? ¿Y dónde la gracia?
Dentro de uno. La gracia si estuviera fuera, vendría y se iría, pero está dentro de uno. Hay que ganarla, hay que activarla, hay que merecerla. No viene gratuitamente. Es lucidez y compasión. Igual que un ave necesita de ambas alas para remontar el vuelo, así las alas para remontar el vuelo hacia el Ser son la lucidez y la compasión.

¿Qué reacción te despierta la muerte?
Déjame hacer una broma, querido Joaquín: cuando me esté muriendo te lo diré. Mientras tanto es una idea, pero una idea que hay que instrumentalizar para ser más honesto, vital, sabio, amoroso. El recordatorio de la muerte es fantástico. Tenemos que aprender a soltar, empezando por este cuerpo, que un día dejaremos como unos zapatos viejos. Decía Buda que ante la muerte todo palidece. Recordarla nos hace más humildes. Si fuéramos a cada momento conscientes de la muerte no seríamos tan mezquinos, no tendríamos tantos apegos bobos, seríamos más cooperantes y amaríamos más a los seres queridos, pues les podemos perder en cualquier instante.

domingo, 28 de abril de 2013

¿Qué es la conciencia?


Muchas veces me he preguntado qué es la conciencia a la que se refieren los maestros espirituales. Utilizamos un tipo de conciencia (la reflexión) para vivir con conciencia (atención), ampliar nuestros niveles de conciencia (entendimiento y percepción) y llegar hasta la conciencia universal (dios). Comienza por lo general por una búsqueda interior para crecer y muchas veces para encontrar un propósito y un sentido trascendente en este paso por la tierra. .
Es un proceso individual de autoobservación y búsqueda de un conocimiento profundo para la evolución humana, una expansión de nuestro ser, una búsqueda espiritual y un renacer a otros niveles de realidad a través de un entendimiento. Por tanto, es un proceso que involucra responsabilizarse, liberarse, algunas veces reinventarse y de alguna manera transformarse. Lo podríamos explicar a través de sus diferentes nociones y dimensiones progresivas: reflexión, atención permanente, entendimiento y universalidad.
¿Qué debo hacer para realizarme personal y espiritualmente? ¿Cómo puedo ser una persona más sabia, valiente y feliz? ¿Cómo vivo, qué digo, como actúo? ¿Cómo puedo aprovechar la vida al máximo y generar un impacto positivo en el mundo? ¿Cómo puedo desarrollar mis facultades y alcanzar mis propósitos? ¿Qué control tengo sobre mi mente, mi cuerpo y las fuerzas que operan en mí? ¿Cuáles son mis pautas éticas y mis sistemas de valores? Son ciertas preguntas que acompañan este asumirnos a nosotros mismos y que por lo general involucran una búsqueda interior y un despertar espiritual.
El yoga nos hace ser conscientes de nosotros mismos, y de preguntas filosóficas como el origen del mundo, nuestra misión en la vida, las relaciones con los demás, la muerte, el sentido de la vida, y la manera para ser mejores seres humanos. Pero también qué condicionamientos mentales y actitudes he heredado o adquirido, que son limitantes para mi desarrollo y que me impiden ser libre, forman parte de este despertar de una conciencia autoreflexiva, que va de la mano de una conciencia ética y espiritual.
Los caminos espirituales nos hacen conscientes de nosotros mismos y de lo que sucede en nuestro mundo interior, así como de nuestros condicionamientos, sistemas de creencias, comportamientos provenientes de unos familiares o culturales. Es una gran oportunidad para observarnos, como si fuéramos un tercero que va a cine y ve una historia ajena sin involucrarse.
Atención, entendimiento y realización
Tomar distancia de lo que sucede en nuestra mente y nuestra vida es el primer paso para dejar de vivir controlados por el ego, o la ilusión de que somos un individuo con una identidad, unas características, unos deseos, gustos, unos objetivos, unos principios, unos temores y prejuicios determinados y que no podemos cambiar.
La conciencia empieza a modificar nuestra vida porque le da un giro a la forma como vemos el mundo; y también la vida empieza a responder de una forma diferente. Significa parar un poco y dejar a un lado las expectativas del entorno o los miedos y escuchar nuestra alma, que nos dice qué es lo que realmente queremos hacer. Porque tenemos atención.
Cuando observamos nuestra mente nos darnos cuenta de que nuestra mente tiende a apegarse al momento presente, a las personas y a las cosas y que esa es uno de los principales motivos de nuestro temor. Nos damos cuenta de que la naturaleza de la existencia es cambiante y que la permanencia y predictibilidad que pedimos no es ni posible no deseable. Conciencia es también tener toda la atención al momento presente y a cada cosa que hacemos. Es darnos cuenta de que siempre estamos pensando en los objetivos y que nos olvidamos de estar presentes en el camino.
También que nuestra felicidad no puede estar en lograr o poseer porque la dicha del mundo siempre tiene como contracara el sufrimiento. Y que el desasosiego de la vida o el temor a la muerte que nos llevan a las adicciones, a los excesos, a la ansiedad permanente o a la depresión se conquistan con la paz interior, que comienza por la paz mental, donde podremos ver con claridad nuestro camino y nuestra esencia divina. Que tiene que haber algo grande que nos explique y transforme.
La conciencia es el primer paso para cambiar, pues sólo si nos observamos, si observamos nuestros pensamientos que es donde se originan nuestras emociones, la vida que creamos y nuestras dichas y desdichas, podremos tomar el control y asumir la responsabilidad que tenemos, no solo en nuestra propia vida o en nuestro desarrollo personal, sino también en el mundo que creamos colectivamente.