Una página dedicada a despertar el ser interior y tomar conciencia de uno mismo.En tu interior tienes toda la sabiduría, en este blog solo encontrarás un reflejo de ella.


viernes, 23 de marzo de 2012

La mejor manera de enseñar es sencillamente siendo


"No hay quien baile mejor o peor que yo"


Nací en un barco de pesca, en una isla de 6 km2,en Alaska, soy yupik. Viuda, me queda una hija y 6 nietos. Fui la primera persona en Alaska que obtuvo el título de médico de Medicina Tradicional y como tal trabajo en la Fundación South Central, pero no he ido a la escuela.

P: Su bisabuela conocía el camino que usted iba a recorrer...
Yo me crié con las abuelas sabias, caminé con ellas y aprendí de ellas sin hacer preguntas.

P: ¿Por qué sin preguntas?
La mejor manera de enseñar es sencillamente siendo.

P: Sí, señora.
Todas las abuelas sabían que yo sería una gran sanadora y una líder espiritual, pero la que más confiaba en mí era mi bisabuela, fue ella la que me entregó las trece piedras y las trece plumas de águila, para "cuando las abuelas por fin se reúnan".

P: ¿Todas ustedes tienen visiones?
Sí, yo empecé a tenerlas a los cuatro años y desde entonces tengo el poder de sanar y lo ejerzo, pero le aseguro que yo no hago nada, simplemente me entrego.

P: Eso es mucho.
Nada me pertenece, no tengo nada, todo lo dejo ir y no pienso sobre ello. La contrapartida es que nada me hiere.

P: Pero tuvo un cáncer.
Las enfermedades vienen de la rabia, una rabia sostenida y soterrada se convierte en enfermedad. Yo acumulé ira desde mi infancia. Mi padre murió un mes antes de que yo naciera y siempre lo añore. Y quería tener una nariz hermosa, un perfil como el de Elizabeth Taylor, y bonitos vestidos.

P: ¿Y qué le dijo la abuela?
Que si quería verme una nariz hermosa, me limpiara por dentro. Bella por dentro es bella por fuera. Tuve que aprender sobre mí misma, entender que sólo existe la abundancia y que para vivir en paz hay que perdonar. Al dolor hay que dejarlo marchar.

P: Dicho por usted, parece sencillo.
El problema es que nos olvidamos de lo que esencialmente somos. Nos emperramos en hacer cosas en lugar de permitirnos no hacerlas. Siempre esforzándonos, queriendo gustar a alguien, queriendo ser fuertes.

P: La otra opción no la veo clara...
Permitirnos ser, es decir: ser nosotros mismos, tomarnos nuestro tiempo para hacer lo que debemos hacer, ser más flexibles. Conocernos y compartir.

P: "El empeño que ponemos en ser perfectos es lo que nos hace sufrir tanto".
Sí, eso pienso. Y también pienso que a veces la gente está aferrada a su sufrimiento.

P: ¿Y qué le ha ayudado a conocerse a sí misma?
Me he deshecho de mi ego, no hay quien baile mejor o peor que yo. Todo lo que veo es hermoso, así que quiero que todo el mundo vea todo hermoso y que aprendan a amarse a ellos mismos y compartirlo con todos los demás.

P: ¿Y cómo se llega ahí?
En mi pueblo, desde muy pequeñitos se les enseña a los niños que lo que piensan tienen que sentirlo y que lo que sienten tienen que pensarlo.

P: ¿Qué le ayudó a superar la muerte de cinco hijos?
Sueño que han crecido y que me están ayudando. A veces pienso que si vivieran aquí igual me causarían dificultades. Están en el otro lado y me protegen, y yo les doy las gracias todos los días. No puedo agarrarme a ellos, fui un instrumento para traerlos a este mundo de camino al siguiente.
Cuando era pequeña, mi madre solía decirme que cuando vamos al otro lado nos convertimos en estrellas y que hay muchas ventanas en el universo que nos están mirando.

P: ¿Elegimos la vida que vivimos?
Sí. Estamos aquí por una razón, así que debemos hacerlo lo mejor que sepamos, agrandar nuestro espíritu, ser sabios, porque eso es lo único que nos llevamos.

P: ¿Y usted cómo supo cuál era su destino?
"Soy una niña - le dije al gran espíritu-. Mañana me marcharé, pero, mientras tanto, ¿qué es lo que se supone que debo hacer? Muéstrame el camino".

- ¿Se lo mostró?
No, el camino simplemente viene si aprendes a escucharte a ti mismo y tratas a todo el mundo como te gusta que te traten a ti. Mi bisabuela me enseñó hace mucho tiempo que te conviertes en ser humano cuando aprendes a aceptar, cuando aprendes a fluir. ¿Y sabe lo que decía mi madre?

- Algo que me impresionará, seguro...
Mi madre me decía: "Está bien". "Está bien cuando está bien, y está bien cuando no está bien". Es así, pero siempre queremos cambiarlo todo y de esta forma nos agarramos a lo que está mal y no lo dejamos ir.

P: Está bien.
Cuando lo malo te viene, tienes que aceptarlo y aprender de ello. Cuando una cosa buena viene, la atesoramos como si no volviera a sucedernos nunca mas. Pero la vida, como las estaciones, es un ciclo, siempre el mismo y siempre cambiante.

P: Su pueblo casi fue exterminado, si hubieran aceptado en lugar de luchar por mantenerse, usted no estaría aquí.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Estados Unidos intentó acabar con nuestra cultura negándonos el derecho a la pesca y la caza, y construyeron escuelas para indígenas en las que prohibían a los niños hablar su lengua materna.

P: Gran error.
Aquello ocurrió, no luchamos, y ahora todo el mundo quiere ser como nosotros, quieren conocernos; les perdonamos, es así como funciona, hemos de desprendernos del ego y de la avaricia de cogerlo todo, ¿para qué lo quieres?...

viernes, 25 de noviembre de 2011

Cómo alcanzar la paz mental

Compilación de respuestas de Sri Aurobindo a sus alumnos

La libertad progresiva y el imperio sobre la propia mente están perfectamente dentro de las posibilidades de todo aquel que tenga la fe y la voluntad de emprender esta conquista. Las posibilidades del ser mental no son limitadas; puede ser el libre Testigo y el Amo en su propia casa.

El primer paso es tener una mente sosegada. El silencio es un paso ulterior, pero es necesario obtener previamente el sosiego. Y por mente sosegada entiendo una consciencia mental interior que ve los pensamientos acercarse a ella y moverse en torno, pero no se siente a sí misma pensando, ni se identifica con los pensamientos, ni los considera suyos. Los pensamientos y los movimientos mentales pueden pasar a través de esta consciencia mental interior tal como los caminantes aparecen procedentes de cualquier parte y pasan a través de una campiña silenciosa; la mente sosegada los observa o ni siquiera se toma la molestia de observarlos, pero en ningún caso participa en la acción o pierde su tranquilidad.

El silencio es más que el sosiego. Puede obtenerse desterrando completamente los pensamientos de la mente interior, manteniéndolos mudos o completamente aparte. Pero se establece con mayor facilidad por un descenso procedente de lo alto; cuando sucede así, se percibe cómo desciende el silencio, cómo penetra y ocupa o rodea la consciencia personal, que tiende entonces a sumergirse en el vasto silencio impersonal.

Las palabras «paz, calma, sosiego, silencio», tienen cada una de ellas su propio matiz de significación, pero no es fácil definirlo exactamente.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Thich Nhat Hanh

Thich Nhat Hanh es un maestro Zen vietnamita, poeta y activista por la paz. Es el fundador de laUniversidad Budista Van Hahn en Saigon, y lidera muchos trabajos de ayuda social en Vietnam. Ha enseñado en la Universidad de Columbia y Sorbonne. Actualmente vive en Francia en condición de refugiado por su combate pacífico, empezado durante la guerra de Vietnam. Allí se dedica a sus labores de jardinería, trabaja en asistencia social y viaja constantemente por el mundo dando enseñanzas. Según el Roshi norteamericano Richard Baker, si hubiese que elegir hoy al Buda viviente, ese sería sin duda Thich Nhat Hanh. Martin Luther King Jr lo nominó al Premio Nobel de la Paz: “personalmente no conozco a nadie más merecedor del Premio Nobel de la Paz que este gentil monje de Vietnam”.

En el siguiente vídeo, el maestro nos explica qué es el Nirvana y el texto que sigue presenta sus 14 preceptos espirituales.

LOS 14 PRECEPTOS DE THICH NHAT HANH

1. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología, incluso las budistas. Todos los sistemas de pensamiento son guías, no son la verdad absoluta.

2. No creas que el conocimiento que tienes ahora es absoluto, inmutable. Evita ser de mentalidad estrecha y atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el desapego de tus puntos de vista para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. Prepárate para aprender a través de todo, observarte a tí mismo y al mundo en todo momento.

3. No fuerces a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad, amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al fanatismo y a la estrechez.

4. No evites el contacto ni cierres tus ojos al sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del sufrimiento en la vida y del mundo. Encuentra maneras de estar con aquellos que sufren por todos los medios. Por tales medios despierta en ti mismo y en los demás la realidad del sufrimiento en el mundo.

5. No acumules riquezas mientras millones están hambrientos. No tomes como objetivo de tu vida la fama, el provecho, la riqueza o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la energía y los recursos materiales con los que estén en necesidad.

6. No mantengas ira u odio. Tan pronto como surjan la ira o el odio practica la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las personas que han causado ira u odio. Aprende a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.

7. No te pierdas en la dispersión ni en el ambiente que te rodea. Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del cuerpo y de la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la concentración y la comprensión.

8. No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.

9. No digas cosas falsas por interés personal o para impresionar a los demás. No pronuncies palabras que causen desviación u odio. No difundas noticias que no sabes que no son ciertas. No critiques ni condenes cosas de las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente. Ten el valor de hablar sobre situaciones de injusticia, aún cuando hacerlo pueda amenazar tu propia seguridad.

10. No uses a la comunidad budista para ganancia o provecho personal, no transformes tu comunidad en un partido político. Una comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar una actitud clara contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la situación sin engancharse en conflictos partidarios.

11. No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás de su oportunidad de vivir. Elige una vocación que te ayude a realizar tu ideal de compasión.

12. No mates. No permitas que otros maten. Encuentra todos los medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.

13. No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.

14. No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No veas a tu cuerpo simplemente como un instrumento. Preserva las energías vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del camino. La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En las relaciones sexuales, sé consciente del sufrimiento futuro que pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta los derechos y compromisos de los demás. Sé plenamente consciente de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. Medita sobre el mundo al que estás trayendo nuevos seres.

No creas que yo siento que sigo todos y cada uno de estos preceptos perfectamente. Sé que fallo de muchas maneras. Ninguno de nosotros puede cumplir plenamente cualquiera de ellos. Sin embargo, debo trabajar hacia esa meta. Esa es mi meta. Ninguna palabra puede reemplazar a la práctica, sólo la práctica puede hacer a las palabras.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Conciencia de vida

Cierta vez un conductor se desplazaba por una de las autopistas de los Estados Unidos a una velocidad excesivamente alta, cuando de repente, justo después de una curva aparece un hombre parado e medio de la vía haciendo señal de parada con los brazos y de una forma desesperante.

El conductor sorprendido y a la vez asustado, toca insistentemente la bocina para ver si así el individuo se quitaba del camino, pero fue inútil, el hombre seguía haciendo señal de pare con sus brazos. -Debe de estar loco -dijo el conductor- mientras pisaba el freno provocando un fuerte chillido y dejando dos largas marcas negras en el pavimento, logrando así detener el auto antes de chocar a aquel hombre.

Muy enojado, se desmonta del automóvil y, estrellando la puerta se dirige hacia el hombre y le dice:

-¿Acaso no tienes ojos? ¿No ves lo peligrosa que es esta carretera y te atraviesas en ella como si nada? ¿O acaso eres loco para no ver el peligro que corres?

-No, señor, no estoy loco -le contestó el individuo- Lo que pasa es que el puente que está en la próxima curva acaba de desplomarse; y sabía que, si no hacía algo, usted, en este momento ya estaría muerto. Tuve que arriesgar mi vida para ver si podía salvar la suya.

Autor desconocido

jueves, 3 de noviembre de 2011

La sabia voz del vacio


El lama impartía enseñanzas a los monjes y novicios del monasterio.

Siguiendo la doctrina del Buda, ponía especial énfasis en captar la transitoriedad de todos los fenómenos, así como de aquietarse, retirarse de los pensamientos y, en meditación profunda, percibir en el glorioso vacío interior la voz de la mente iluminada. Mostraba métodos muy antiguos a sus discípulos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de inútiles contenidos.

-Vaciaos, vaciaos - exhortaba incansablemente a los discípulos. Así un día y otro día, con la misma insistencia que las aguas fluyen en el seno del río o el ocaso sigue al amanecer. -Vaciaos, vaciaos. Tanto insistiera en ello, que algunos discípulos acudieron a visitar al maestro y le dijeron respetuosamente: - Venerable maestro, en absoluto ponemos en duda la validez de tus enseñanzas, pero...

- ¿Pero?- preguntó el lama con una sonrisa en los labios.

-¿Por qué pones tanto énfasis en que nos vaciemos? ¿Acaso, respetado maestro, no acentúas demasiado ese aspecto de la enseñanza?

- Me gusta que me cuestionéis - dijo el lama-. No quiero que aceptéis nada que no sea sometido al escrutinio de vuestra inteligencia primordial.

-Ahora debo llevar a cabo sin demora mi práctica meditacional, pero solicito que todos vosotros os reunáis al anochecer conmigo en el santuario.

-Eso sí, queridos míos, quiero que cada uno de vosotros traiga consigo un vaso lleno de agua.

Los discípulos disimularon como pudieron su asombro e incluso alguno de ellos se vio obligado a sofocar la risa.

¿Será posible? O sea, que su maestro les pedía algo tan ridículo como que todos ellos fueran al santuario portando un vaso lleno de agua. ¿Se trataría de algún rito especial?

¿Sería una ofrenda que iban a hacer a alguna de las deidades? Fue transcurriendo el día con lenta seguridad.

Los discípulos no dejaban de conjeturar sobre la extraña solicitud del maestro.

Unos aventuraban si no se trataría de una ceremonia especial en honor de la misericordiosa Tara; otros pensaban que tal vez era que el lama les iba a hacer leer durante toda la noche las escrituras y que el agua era para evitar la excesiva sequedad de boca; otros confesaban no tener la menor idea del por qué de la insólita petición del lama.

El sol, anaranjado-oro, se comenzaba a ocultar tras los inmensos picos que se divisaban a lo lejos. Los discípulos tomaron cada uno de ellos un vaso y lo llenaron de agua. Luego, ansiosos por desvelar el misterio, fueron hasta el santuario y se presentaron ante el maestro.

-Bueno chicos - dijo el maestro riendo con su excelente humor-. Ahora vais a hacer algo muy simple. Golpead los vasos con cualquier objeto.

-Quiero escuchar el sonido, la música capaz de brotar de vuestros vasos.

Los discípulos golpearon los vasos. De los mismos no brotó más que un feo sonido sordo, desde luego nada musical.

Entonces el maestro ordenó: - Ahora, queridos míos, vaciad los vasos y repetid la operación.

Así lo hicieron los monjes. Vaciados los vasos, golpearon en ellos y surgió un sonido vivo, intenso, musical.

Los discípulos miraron al lama interrogantes. El lama esbozó una sonrisita amorosamente pícara y se limitó a decir: - Vaso lleno no suena; mente atiborrada no luce. Os deseo felices sueños.

Los discípulos, un poco avergonzados, comprendieron al momento.

Nunca habrían de olvidar aquello de "vaso lleno no suena".

"Cuando eliminamos los densos nubarrones de ignorancia de la mente, en el vacío original de la misma surge el revelador sonido de la iluminación."

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Avisarías a los personajes de tu sueño?


El discípulo se reunió con su mentor espiritual para indagar algunos aspectos de la Liberación y de aquellos que la alcanzan. Departieron durante horas. Por último, el discípulo le preguntó al maestro:

--¿Cómo es posible que un ser humano liberado pueda permanecer tan sereno a pesar de las terribles tragedias que padece la humanidad?

El mentor tomó entre las suyas las manos del perplejo discípulo, y le explicó:

--Tú estás durmiendo. Supóntelo.

Sueñas que vas en un barco con otros muchos pasajeros. De repente, el barco encalla y comienza a hundirse. Angustiado, te despiertas. Y la pregunta que yo te hago es: ¿Acaso te duermes rápidamente de nuevo para avisar a los personajes de tu sueño?

*El Maestro dice: El ser liberado es como una flor que no deja de exhalar su aroma y, suceda lo que suceda, no se marchita.

jueves, 20 de octubre de 2011

El Guerrero Pacifíco – Tulku Lobsang



El GUERRERO PACÍFICO

Nació en el techo del mundo. Hoy viaja alrededor del planeta, llevando un conocimiento del que se destaca la práctica meditativa acompañada de una espada de madera. Tulku Lobsang, sonriente y joven maestro tibetano.

-¿Que significa Tog Chod, esa forma de meditación con espada que tú practicas?

-Tog quiere decir “pensamiento”, Chod es “cortar”. Pensamiento, inteligencia, conocimiento, no es sa­biduría. Sabiduría es el silencio, la paz del amor in­condicional. En el mundo occidental se focaliza en el aprendizaje de cómo pensar, pero saber cómo hacerlo no cambia mucho tu sufrimiento. La mente intelectual no es la solución del sufrimiento, necesitas la mente silenciosa. El mundo occidental siempre enseña a cambiar. El cambio es siempre la solución, para liberarse del sufrimiento o ser feliz. Yo enseño “no cambies, deja que sea”. Sin cambio es la forma de cambiar. Lo más importante es no hacer nada.

-¿Estás hablando de “no acción” o “no mente”?

-Me refiero a no pensar tanto.

-Es decir que la sabiduría llega cuando el silencio aparece…

-Exacto, si tienes un problema no pienses tanto. No hace mucha diferencia. Trata de estar en silencio, luego abre los ojos y te aseguro que la mitad del pro­blema ha desaparecido. Pensando sólo lo multiplicas. Tienes un problema pero después de un año tienes cien problemas. No pensar es más sabio. Cuando le digo a un occidental “quédate en silencio” lo ve como algo imposible, es como hablarle a una vaca. No entiende, no existe en su cultura “no hacer nada”, pero eso es lo que necesita, no pensar en nada. Con los ejercicios de Tog Chod, hechos especialmente, vas hacia una mente vacía, en silencio. La conclusión de la filosofía de Tog Chod es que las expectativas y el miedo son enemigos de tu vida. La vida es solo un día. Hoy es el día para vivir. Hoy es el día, es la forma de cambiar el resto de tu vida. Hoy es la causa del ayer y a su vez la causa del mañana. El ayer y el ma­ñana están pasando ahora. Tog Chod es una forma de estar en el presente, en el momento, y reducir el miedo y las expectativas.

-¿Usas la espada con algún propósito?

-La vida es como una guerra de emociones. Tal vez no tengas guerra afuera, pero la tienes dentro por­que eres débil, por lo tanto temes. La espada es sím­bolo de sabiduría o de bravura. Decimos que somos guerreros pacíficos o practicantes espirituales, quiere decir que luchamos para liberarnos de nuestras emo­ciones negativas.

-¿Es un arte marcial o una técnica meditativa?

-Yo no lo llamaría un arte marcial, sino una manera de meditar. No es arte marcial ya que no buscamos pelear con alguien afuera sino con los propios temo­res. Fuera no encontrarás ningún enemigo. Tú eres el enemigo de ti mismo, el enemigo de este planeta.

-¿No hay riesgo de que esta técnica sea otra trampa del ego?

-La motivación te dará la dirección. Tal vez la moti­vación errónea te ayude a usar estos ejercicios para el ego, pero no sólo estos ejercicios, también la religión. Las enseñanzas espirituales son buenas, sin embargo, con una motivación errónea pueden ser mal interpre­tadas.

-¿Cuál debe ser la correcta motivación para esta técnica?

-La motivación principal debe ser liberarte de tu propio miedo y el ego. En especial, el miedo. Actua­mos principalmente movidos por el miedo. Es muy su­til, define lo que te gusta de lo que no te gusta. La raíz de todas las emociones humanas es el miedo. Y es sólo una técnica simple para que la practique cual­quier persona.

-Como médico tibetano budista que también eres, ¿podrías expli­car la forma en que tratas el cuer­po, la mente, el alma?

-Básicamente, en la medicina tibetana tenemos cuatro niveles diferentes de tratamiento. Empe­zamos a nivel del cuerpo a través de consejos de conducta para el cuerpo, con ejercicios especiales para ciertos tipos de enfermeda­des. Asimismo, damos pautas a seguir en cuanto a la alimenta­ción, luego ofrecemos consejos sobre medicinas. Y finalmente, lo referido a aplicaciones de acupun­tura, o un procedimiento externo. También le damos mucha impor­tancia al pensamiento, cómo pien­sas. Para cualquier enfermedad que quieras sanar debes tener en cuenta tres estados de la mente: antes que tengas un problema de salud aparece el miedo, la duda. Es lo que llamamos “invitar el problema”. Por ejemplo, muchos en Occidente tienen cáncer, en­tonces empezamos a pensar “tal vez yo tenga cáncer, tal vez no”. El segundo estado se corresponde a cuando tienes el problema: te das cuenta y te derrumbas. Y el terce­ro es, aun cuando has solucionado el problema, persiste el recuerdo y piensas “esto pasó, pero puede volver a suceder”.

-¿Cómo haces frente a las enfer­medades de la mente?

-Todo el budismo es medicina de la mente. Las enfermedades de la mente son grandes y complejas. No nos damos cuenta de que nuestra mente es más grande que nuestro cuerpo. Mentalmente tenemos tres clases de problemas: uno, el problema del problema, que no es para tanto; dos, el problema de la felicidad, y tres, el problema de la existencia. El problema del proble­ma está conectado con el enfado, el problema de la felicidad lo está con el apego, y el problema de la existencia, con la ignorancia. Para solucionarlos necesitas sabiduría y compasión. Compasión o amor es el poder que te lleva adonde quie­res, pero no es suficiente, también necesitas sabiduría. La sabiduría te da la dirección y la compasión, la energía. Cabeza y corazón van juntos. El intelecto no te da poder, eso lo da el amor, que a su vez pre­cisa una dirección.

-Tú hablas de tres conceptos muy comunes en el budismo: compasión, felicidad y amor in­condicional, que muchas veces son mal interpretados. ¿Puedes clarificarlos?

-Usualmente hay diferentes ni­veles de compasión. El más simple es la generosidad, el dar. Después pasamos a otro nivel en el que te das cuenta que no es suficiente y necesitas tomar. Entonces com­pasión significa dar y recibir. Ne­cesitamos practicar en dar lo que nos gusta. Lo que nos hace feliz es importante dar. Y lo que es un problema para ti es importante que lo tomes. ¿Por qué? Cualquier cosa que te hace feliz puede ser tu futuro problema, porque cuan­do la felicidad se presenta en tu vida está bien, pero cuando se va, entristeces. La vida es 50-50, feli­cidad-infelicidad. Lo que no quie­res perder, debes darlo. Dar es la forma de no perderlo. Cuanto más das, menos pierdes. Practica dar. Tomar es tomar lo que no quieres. Tomar es la forma de perder. Nuestra forma de actuar es una locura: retenemos lo que nos hace felices y evitamos lo que nos hace infelices.

-¿Algo más sobre el amor incon­dicional?

-Amor incondicional significa ser completamente feliz contigo mismo. Cuando no estás comple­tamente feliz, siempre necesitas algo, siempre no quieres algo. Estamos 50-50 algo feliz y algo infeliz porque nuestro amor es condicionado. Precisamos estar li­bres de nosotros mismos y felices. Cuando eres completamente feliz no necesitas nada, no peleas con nadie. Que seas feliz es lo más im­portante en este planeta. Si lo es­tás es la única forma que realmen­te me puedes ayudar. Si no estás feliz no podrás ayudarme, tal vez lo hagas, pero traerá problemas.

-En todo el planeta hay un des­pertar global al mismo tiempo que surge mucho miedo. ¿Qué obser­vas en este momento?

-Lo llamo “el siglo del miedo”. Tenemos más riqueza, por eso te­memos más perderlas. El miedo y la pérdida van juntos. En nuestras enseñanzas decimos que el temor es el demonio de la vida. El miedo entra en tu vida y te lleva en la di­rección equivocada. He descubier­to que mucha gente tiene mucho miedo y no saben cómo manejarlo. Por eso he creado una técnica que usa danzas tibetanas, pero pen­sando en la mente occidental.

Hay crisis económica, crisis de salud, crisis de todo, debido al miedo. El miedo es la mejor forma de hacer negocios actualmente. A veces hago este chiste: en las en altas montañas de los Himalaya hay gente muy simple con yaks pero muy difíciles de engañar ya que están muy atentos en la reali­dad. En cambio, en Occidente hay gente muy inteligente que piensa tanto que es muy fácil engañar­la. En el mundo desarrollado en­contramos personas que hablan hasta cinco idiomas, que saben lo que pasa en cada momento en el planeta, pero son muy fáciles de manipular. Piensan basándose en el miedo y las expectativas.

-Muchos se preguntan acerca del propósito de sus vidas, como si estuvieran perdidos. ¿Qué les dirías?

-Un periodista me preguntó cier­ta vez “¿cuál es el propósito de tu vida?” y le respondí: “no tengo propósito”. Entonces me preguntó por qué. “Porque soy feliz”, con­testé. Quiero decir que alguien infeliz tiene un propósito: ser fe­liz, pero alguien feliz no necesita propósito, está en su propósito. El propósito de la vida debería ser fe­liz, nada más, nada especial.

-¿Pero a qué tipo de felicidad te refieres?

-No quiero dar más información intelectual, pero hay dos clases de felicidad: felicidad ignorante, la persona no es feliz pero cree que es feliz, y la felicidad despierta.


El Guerrero Pacifíco – Tulku Lobsang